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jueves, 6 de octubre de 2011

Rememorando viejas épocas

(Especial para Noticia Cero)


River se dio un lujo, vivió un festín de esos que se dignaba a darse cuando era múltiple campeón y que se distancian muchísimo de su realidad de hoy, en la B Nacional. Atlanta poco pudo hacer ante el nivel mostrado por los de Almeyda que, en una muestra de que se puede ganar, gustar y golear, marcaron un 7 a 1 para la historia.



Más de doce años tuvo que esperar el hincha millonario para volver a ver a su equipo convertir más de siete goles. Y más allá de que haya sido en el Nuevo Gasómetro con sólo socios disfrutando del espectáculo que brindaron, rememoró momentos épicos.
Atlanta, paradójicamente, era el rival al que más veces había goleado la Banda. La primera en el 34 cuando era una fusión con Argentinos, y las tres veces restantes en la década del ’40, donde se destacó “La Máquina”, para ser más explícitos.
Lo cierto es que hasta el Clausura de 1999 hay que remontarse para ver a River vencer 8 a 0 a los gimnastas jujeños, con dos del colombiano Ángel, dos de Cristian Castillo, dos de “Pipa” Gancedo, uno de Rambert y otro de Leo Ramos en el Monumental. Ese es el antecedente más próximo.
Ayer los súbditos de Passarella conformaron un cuadro para el recuerdo. Con tres del enorme Fernando Cavenaghi, uno de Ocampos, uno de Aguirre, uno de Ríos y otro de Bordagaray los riverplatenses se despacharon, sólo concediendo un penal infantil que Abel Soriano canjeó por el descuento.
Graves desajustes evidenció el conjunto de “Vitrola” Ghiso. Errores al por mayor, espacios abiertos, inferioridad física y baja capacidad de reacción ante la prematura desventaja sufrida sentenciaron el marcador definitorio.
Obviamente sin restarle méritos al ganador que tuvo en Ríos un enlace más dinámico, activo y que sobre el cierre consiguió sacarse la mufa de festejar en reemplazo del ausente “Chori” Domínguez. A Cavenaghi haciendo honor a su apodo, un “Torito” adentro del área, preciso y poniendo en manifiesto toda su capacidad técnica como cuando se la pinchó por encima a Llinás. A Chichizola como una seguridad importantísima en el arco, comenzando a adueñarse de esa posición en la cancha; pero lejos de sobresalir por un jugador en particular River fue un equipo sólido, sin fisuras, contundente y que se pudo divertir, haciendo referencia a la tranquilidad con que logró desenvolverse para regalarse un éxito de tamaña magnitud.
Ahora nada le sacará la sonrisa hasta el fin de semana cuando deba, nuevamente, defender la punta del campeonato… 

domingo, 2 de octubre de 2011

Le cuesta ganar

(Especial para Noticia Cero)


Que a River no le sería fácil su incursión en la B Nacional era sabido. Las presiones y las responsabilidades juegan un papel preponderante, eso se siente. Los rivales se cierran y complican las llegadas. Otro empate, el cuarto, pero sigue invicto y puntero. ¿Alcanza?


El Nuevo Gasómetro recibía otra vez a la gente del millonario que planteó un interesante duelo de hinchadas con Ferro, que hacía de local al estilo de las viejas finales pero nunca pudo superarlo en el rendimiento dentro del terreno. Navegó en la intranscendencia que había dejado a un lado con el 2-0 frente a Gimnasia aunque su racha de paridades plantea interrogantes difícil de develar.
Los ferroviarios y riverplatenses aburrieron durante una primera etapa cargada de imprecisiones. Funes Mori junto a Cavenaghi no estuvieron cerca de la pelota, por ende, privaron de peligro a su ataque mientras que Domínguez no se desmarcó ni se juntó con sus compañeros. Sánchez, Vella y Ocampos fueron incisivos pero con eso no basta, centros al divino botón sin destinatario concreto petrifican la profundidad de las jugadas ofensivas.
Si bien es verdad que los de camiseta verde priorizaron la presión y organización para defenderse también pusieron la pierna fuerte, fiel a la categoría pudiendo quedarse con un premio mayor al obtenido. Chichizola le sacó dos importantes a Pereyra Díaz en el complemento lo que hubieran llevado al atacante a las tapas de los diarios dominicales.
Impotencia la demostrada por Almeyda retirando del campo a sus dos nueves para darle la responsabilidad de cambiar el presente a los chicos. El manotazo de ahogado muy pocas veces tiene réditos.
Mario Gómez armó un esquema para combatir. La lucha le resultó accesible debido a la bipolaridad de este River que deberá mejorar. Invicto seguirá en pie hasta el epílogo pero que mejor que devolverle la alegría a sus simpatizantes con un par de triunfos. Por ahora está en duda si alcanzará el ascenso. Con los nombres sin performance no se ganan campeonatos…

domingo, 25 de septiembre de 2011

Recuperando la tranquilidad

(Especial para Noticia Cero)


River cortó la racha de empates que ya comenzaba a generar disgustos en su gente con un 2 a 0 frente Gimnasia y Esgrima La Plata que, carente de ideas futbolísticas y resultados, se encuentra sumido en una crisis que avizora el alejamiento de su entrenador. Funes Mori y Juan Manuel Díaz anotaron en el Nuevo Gasómetro para quiénes hicieron de local.



Sin dudas el encuentro habría tomado otro camino si Gonzalo Vargas hubiera hecho efectivo el penal que Chichizola atajó sobre su derecha a los 11 de la primera etapa, como también es cierto que si Funes Mori no hubiera errado el gol cantado que falló en el área chica a los 3 minutos quizás los millonarios no deberían haber sufrido tanto para festejar su cuarto éxito en la segunda división del fútbol argentino.
La superioridad plasmada en el marcador fue la misma distancia que existió entre ambos conjuntos. Los de La Plata tuvieron más protagonismo en el inicio, pero con el correr del tiempo fueron relegando espacios en ofensiva y entregando más porción de su terreno a los contrarios que, de no haber penado por su baja efectividad, podrían haber festejado una goleada más por falencias rivales que por virtudes propias.
El reemplazante de Fernando Cavenaghi tuvo la oportunidad para redimirse en el arranque del complemento y no titubeó. Con un remate inapelable de zurda sentenció a Monetti para decretar el 1 a 0 a favor de los riverplatenses que, con la ventaja, respiraron más calmos. Así apareció la conquista cumbre.
JM Díaz conectó una pelota parada como en el debut frente a Chacarita para poner punto final a lo que se daba sin dejar lugar para la remontada de un deslucido y pobre Gimnasia.
Para destacar en la banda los ingresos de Cirigliano y Ferrero, continuando con el proceso de formación que propone Almeyda desde el banco de suplentes y que tiene como objetivo el regreso de uno de los clubes más grandes del país a la máxima. El volante le dio la simpleza al mediocampo que ni Ledesma ni Domingo habían podido darle en los anteriores partidos mientras que el central desligó de responsabilidades al arquero para jugar con los pies e impuso su temperamento ante delanteros que no exigieron demasiado.
River recuperó la tranquilidad pero ¿la podrá mantener? Aún le restan 31 pasos por recorrer, una eternidad…

domingo, 18 de septiembre de 2011

De a uno

(Especial para Noticia Cero)


Luego de las tres victorias del arranque River nunca volvió a sumar de a tres. Quilmes, Defensa y Justicia y ayer Deportivo Merlo fueron un hueso duro de roer para los dirigidos de Almeyda. ¿Dónde está la clave? El volumen de juego mostrado en las primeras presentaciones está en franco retroceso.


Aparentar no es lo mismo que ser y este equipo que demostró tener buen rendimiento ahora ya no es lo que era ni está cerca de encontrar el nivel que busca lograr. También podemos ser más flexibles y fundamentar esta recaída en el discurso del “Chori” Domínguez, tratando de quitarse culpas y argumentando la falta de gol en los mezquinos planteos rivales.
Más allá de los famosos resultadistas que siempre exageran un traspié a los millonarios no les va a quedar otra salida que sumar puntos para retornar al lugar que se merece y, si bien no perdió aún, cada vez está más cerca de transformar ese traspié en tropiezo.
El entrenador ya no se siente tan a gusto con el esquema, introduce modificaciones pero en la cancha los jugadores no se encuentran, no tienen ese entendimiento innato que poseen los grandes y, cuando se le cierran atrás, pierden muchas chances de romper el cero.
Todo habría sido distinto si a los veinticinco minutos del primer tiempo la pelota que Fernando Cavenaghi estrelló en el poste hubiera cumplido el destino elegido por el delantero, de red, pero eso no ocurrió.
Los comandados por De la Riva estuvieron cerca de sentenciar la bautismal derrota para los de Núñez con un claro penal de Alayes no cobrado en los instantes culminantes aunque la espina queda en el corazón de sus simpatizantes tras haber desperdiciado varios contraataques con superioridad numérica.
Sobre el epílogo Rogelio Funes Mori quiso ser el salvador de la misma forma que en el cotejo pasado pero en la que tuvo, una linda maniobra personal, la caprichosa salió cerca del palo derecho de Capogrosso.
La falencia más grande, sin lugar a dudas, está en el tándem Aguirre-Sánchez que han perdido mucha performance y dejan a sus compañeros sin manejo de balón en el mediocampo. Además Christian Ledesma, que hizo su debut, no estuvo a la altura perdiendo los duelos en esa zona junto a Nico Domingo, otro que no rinde.
La carta más interesante, agresiva y punzante de la Banda es Ocampos, que deja todo por la camiseta, expone su habilidad, abre espacios por donde se ubique y siempre es relevante cuando enlaza una jugada en ofensiva.
La actualidad marca la pauta. Los partidos siguen pasando, la excursión denominada “B Nacional” continúa escribiendo su historia y River cosecha de a uno aunque resta mucho todavía…

lunes, 12 de septiembre de 2011

Rogelio, el salvador

(Especial para Noticia Cero)


Funes Mori salvó a River de una derrota histórica ante Defensa y Justicia en el estadio de San Lorenzo, sin público, con un cabezazo en el epílogo de un entretenido encuentro. Víctor Piriz Alvez, autor de las conquistas visitantes, fue la figura. Ahora lideran los jujeños que doblegaron a Central.


La quinta presentación de los millonarios en la B Nacional volvió a repetir el resultado y el nivel de juego de la fecha pasada, lo que se resume en una sola palabra: mediocridad. Sin vuelo futbolístico, sin variantes, atosigado por sí mismo, sin abrir la cancha, regalando espacios atrás, con desatenciones defensivas vitales… eso fue el equipo de Almeyda.
Por el otro lado estaba Defensa, que iba por la hazaña y lo estaba consiguiendo hasta que apareció el menos pensado, el que no festejaba hacía más de un año y que rescató a la banda riverplatense del primer hundimiento repentino.
Fernando Cavenaghi, el goleador, fue el encargado de abrir la cuenta en el Nuevo Gasómetro después de una jugada elaborada entre Domínguez y Ocampos lo que vislumbraba un cotejo no tan difícil como sucedió para los locales, pero, el ex-Talleres Piriz Alvez se valió de un rebote tres minutos más tarde para emparejar las acciones. El final de la primera etapa dejaba el interrogante abierto para el complemento, con una visita bien parada y con rendimientos altos en sus jugadores.
Como era de esperar, la segunda parte mantuvo la tónica, con los millonarios tratando de enlazar tres pases seguidos en velocidad mientras que su contrincante luchaba y dejaba todo buscando sacar diferencias cuando cruzaba tres cuartos de cancha.
Como suele suceder con continuidad un córner a favor significa, en ocasiones especiales, un gol en contra y se volvió a cumplir con la ley porque en una contra letal, con la dinámica y la precisión que se necesita Defensa encontró el segundo. A un toque movieron el balón hasta su baluarte más importante que, literalmente, le rompió el arco a Chichizola. 1-2, silencio y muchas dudas.
Luego de este revés, el entrenador riverplatense debió mover las fichas y encontró el salvavidas en un tapado cuando quién impartía justicia ya se disponía a pitar el final.
El barco de Passarella afrontó un cruel temporal que casi lo tumba, otro paso más que deja en claro la dureza de la segunda categoría del fútbol argentino. ¿Le alcanzará con lo que tiene? Veremos…

domingo, 4 de septiembre de 2011

Se le escapó en la última...

(Especial para Noticia Cero)


River estuvo a un minuto de la gloria, a un instante de sumar su cuarto éxito consecutivo en la Primera B Nacional pero una desatención defensiva en un córner le jugó una mala pasada para resignar dos unidades en su visita a Quilmes. Cavenaghi había abierto la cuenta.


Excursión complicada para los dirigidos por Matías Almeyda contra todo lo que significa Caruso Lombardi: sus declaraciones, su juego mediático, sus quejas, sus presiones…
El “Centenario” se vistió de fiesta, recibió a público visitante pero se encontró con un partido sin muchas emociones. Chato, de poco nivel futbolístico, con más pelea que juego, así podemos definir lo que mostraron los dos.
Si bien el local estuvo más incisivo en la etapa inicial, sometiendo al mediocampo millonario, nunca pudo elaborar jugadas colectivas para dejar en posición de gol a un compañero lo que, ante un equipo de jerarquía, se sufre.
Así fue que cerca de los 30’ Martín Aguirre, eslabón indispensable en la cadena de la creación riverplatense le puso una asistencia perfecta a su delantero para que se sacara la mufa, se despojara de la mala racha que lo asechaba y adelantara en el marcador a los suyos con un remate inapelable.
El resto del cotejo sólo fue mediocridad. Ninguno movió horizontalmente la pelota para abrir espacios en el rival, siempre centralizaron y terminaron equivocando los pases finales. Telechea fue el que pudo romper ese cerrojo con un cabezazo que decretó la igualdad a los 92’.
Lo que queda claro es que dejaron pasar una posibilidad única. Prueba de fuego para el “Pelado” que, según expresó, festejó el resultado. A River le quedan 34 pasos.
Ayer se le escapó en la última…

domingo, 28 de agosto de 2011

Desamparados: otra víctima

(Especial para Noticia Cero)


La tercera presentación de River en la B Nacional, en cancha de Huracán por la suspensión del Monumental dejó como resultado otro triunfo para los de Almeyda, por 3 a 1 y con las mismas figuras que en Mendoza. Desamparados sólo aguantó el primer tiempo.


Solitario, silencioso y sin público, así lució el Tomás Ducó durante todo el partido mientras que en la cancha hubo goles, mucha lucha y, sobretodo en la etapa complementaria, buen juego. Sánchez volvió a mostrar su talento, Ocampos fue desequilibrante y Aguirre estuvo justo para distribuir en el medio.
Quién no estuvo en su nivel, sin duda y a pesar del gol fue el “Chori” Domínguez. Ahogado por los volantes sanjuaninos, fastidioso, incómodo con sí mismo, lejos de conectarse con el tándem ex-Godoy Cruz pero importante para cerrar el encuentro, para capturar ese rebote que definió las cosas.
La cuota de incertidumbre la había puesto el descuento de la visita, en una jugada que limpiaron bien y que terminó por estrellar en la red Rozzo tras centro del capitán Lamberti.
En la parte inicial hay que destacar la actitud de Desamparados para defender el empate, con doble cinco en el mediocampo, cumpliendo la máxima de cortar el veloz trato de pelota que hace River allí buscando luego, como podía, lastimar a una defensa riverplatense bien parada que sólo se equivocó en el gol.
En el complemento se vio lo mejor de los Millonarios aunque la mala fortuna los privó de concretar más goles. Cuando los recién ascendidos a la categoría se animaron y creyeron en la posibilidad de la igualdad se abrieron los espacios. Sánchez tuvo libertad, Ocampos velocidad, Abecasis proyección y Aguirre tranquilidad para manejar los hilos. Cavenaghi falló en la definición, karma para el delantero en esta nueva era dentro del club de sus amores mientras que los ingresados Bou, Ríos y Mauro Díaz respondieron satisfactoriamente.
Muchas aventuras más deberá recorrer la tropa de Matías Almeyda para llegar al objetivo, la próxima batalla se presenta difícil en Quilmes. La buena: contarán con el apoyo de su gente.
Un arranque positivo siempre ayuda. ¿Seguirá así 35 fechas más?

domingo, 21 de agosto de 2011

El club de los pelados

(Especial para Noticia Cero)


El día de la primera excursión como visitante de este nuevo River en la B Nacional llegó. La cita estaba pactada en Mendoza ante el local Independiente Rivadavia, difícil, molesto pero que superó con un triunfo por 3-1 tras arrancar abajo y no pasarla nada bien hasta el empate transitorio de Ocampos. Golpeó en los momentos justos.


Siempre una prueba en terreno ajeno trae aparejadas varias conclusiones que sirven para aclarar el panorama de cómo será este año raro para los hinchas riverplatenses. Ayer hubo demostración de categoría. Incertidumbre, emociones encontradas, sufrimiento, tranquilidad, alegría, presión, sorpresa. Hubo de todo.
Apenas iniciado el juego, Chichizola le sacó un golazo al volante mendocino Lazaro que remató desde más de 40 metros y sorprendió al arquero, quién se recompuso sacándola por arriba del travesaño cuando el balón tenía destino de red.
Esta fortuna no duraría demasiado tampoco, porque Ferradas se valió de la duda del portero en la jugada siguiente para sentenciar la ventaja a favor de su conjunto después de un pase que agarró mal parado a los defensores. Con el gol como empuje los de Hrabina siguieron apretando, imprimiendo una fuerte marca sobre Alejandro Domínguez para cortar el eje del ataque millonario y corriendo todas como si fueran la última.
El trámite cambio radicalmente con el empate, inesperado por cierto, pero que provino por mérito de los de Almeyda y del “club de los pelados”, conformado por Sánchez, Abecasis y Ocampos que funcionó perfecto para decretar la paridad momentánea. Olvidarnos del otro integrante, Martín Aguirre, que marcó el segundo sería un pecado. Lucho, ganó, recuperó y distribuyó hasta que se fue lesionado. Se dio el gusto de festejar su primer tanto con su nueva camiseta poniendo en manifiesto todo el empuje, las ganas y el corazón que lo caracterizan.
El tercero apareció también en un instante clave, vital para la remontada que buscaba la localía pero que terminó de difuminarse tras la creación de Carlos Sánchez que la robó, encaró y quebrantó la escasa diferencia que los separaba con un tiro furibundo. Es decir, sentenció el partido.
Seis de seis en dos encuentros, así dio comienzo la aventura para devolver a uno de las instituciones más grandes del país al lugar que se merece. Quedan 36 pasos, una eternidad…

martes, 16 de agosto de 2011

Díaz de alegría

(Especial para Noticia Cero)


Entre tanto dramatismo por el descenso a la B Nacional y su preparación para afrontar este nuevo desafío, un cabezazo de Díaz hizo posible lo que parecía inalcanzable: devolverle la felicidad al barrio de Núñez. En su debut como local, River venció merecidamente a Chacarita, uno de los clubes que contó con más refuerzos para esta temporada y que, de no mediar imponderables, peleará hasta el final por un lugar en la máxima del fútbol nacional.


En cuanto a los jugadores que están bajo la dirección técnica de Matías Almeyda, hay que remarcar que se presentaron la mayor parte de las incorporaciones, las más relevantes. Estuvieron en cancha dos peligrosos atacantes como lo son Fernando Cavenaghi, de poco contacto con la pelota, y Alejandro Domínguez al que sólo le fue esquivo el gol. Dos mediocampistas ex-Godoy Cruz que se conocen de memoria y que dejan la vida en cada pelota como Sánchez y Aguirre. Un defensor central como Alayes, de experiencia en el ascenso a lo que suma juveniles de buen rendimiento como Ocampos y Abecasis.
Las miles de almas que presenciaron el éxito inaugural del nuevo capítulo de la historia riverplatense se fueron contentos por el resultado, pero también por la actitud que mostró tener su equipo. Desde el inicio lo buscó, si bien encontró la diferencia casi desde el vestuario, fue incisivo, lineal, agresivo y luchó cada balón dividido como el último, condición necesaria en la categoría.
Quién se calzó la 10 de los millonarios dejó en claro el porqué de su retorno a la argentina. Toque corto, justo, preciso. Velocidad, freno cuando requería la situación, inteligencia. Pocos errores, individualidades envidiables e imposible de parar para los funebreros. Por esto y más, el “Chori” fue la figura descollante, demostró toda su jerarquía.
No sucedió lo mismo con el delantero de O’Brien. Aislado, solitario, a veces a contrapié de la jugada pero con esa misma actitud que sus compañeros; de cooperación, de esfuerzo sabiendo que el futuro no se presenta nada fácil. En el Monumental quedó claramente en manifiesto.
A pesar de que los que ejercieron la localía fueron más que su rival, los de Rivoira no se regalaron ni mucho menos. Desde que estuvieron en desventaja fueron con lo que podían, a veces sin claridad pero poniendo en serio peligro la valla de Chichizola en más de una oportunidad.
Juan Manuel Díaz, además de ser el autor material de la diferencia en el marcador (Sánchez puso una asistencia impecable), le tapó un gol cantado a Bastianini sobre la línea del arco cuando recién se acomodaban tras la conquista. Totalmente decisivo.
La conclusión: buen plantel para afrontar este año, con experiencia, con ganas y con un nivel aceptable que se deberá ir puliendo con el correr de los minutos para retornar a la institución al lugar que merece.
El próximo paso será enfrentar a Independiente Rivadavia en Mendoza, el sábado.
Empezó el camino de la resurrección, del renacimiento y con el pie derecho...