Que a River no le sería fácil su incursión en la B Nacional era sabido. Las presiones y las responsabilidades juegan un papel preponderante, eso se siente. Los rivales se cierran y complican las llegadas. Otro empate, el cuarto, pero sigue invicto y puntero. ¿Alcanza?
El Nuevo Gasómetro recibía otra vez a la gente del millonario que planteó un interesante duelo de hinchadas con Ferro, que hacía de local al estilo de las viejas finales pero nunca pudo superarlo en el rendimiento dentro del terreno. Navegó en la intranscendencia que había dejado a un lado con el 2-0 frente a Gimnasia aunque su racha de paridades plantea interrogantes difícil de develar.
Los ferroviarios y riverplatenses aburrieron durante una primera etapa cargada de imprecisiones. Funes Mori junto a Cavenaghi no estuvieron cerca de la pelota, por ende, privaron de peligro a su ataque mientras que Domínguez no se desmarcó ni se juntó con sus compañeros. Sánchez, Vella y Ocampos fueron incisivos pero con eso no basta, centros al divino botón sin destinatario concreto petrifican la profundidad de las jugadas ofensivas.
Si bien es verdad que los de camiseta verde priorizaron la presión y organización para defenderse también pusieron la pierna fuerte, fiel a la categoría pudiendo quedarse con un premio mayor al obtenido. Chichizola le sacó dos importantes a Pereyra Díaz en el complemento lo que hubieran llevado al atacante a las tapas de los diarios dominicales.
Impotencia la demostrada por Almeyda retirando del campo a sus dos nueves para darle la responsabilidad de cambiar el presente a los chicos. El manotazo de ahogado muy pocas veces tiene réditos.
Mario Gómez armó un esquema para combatir. La lucha le resultó accesible debido a la bipolaridad de este River que deberá mejorar. Invicto seguirá en pie hasta el epílogo pero que mejor que devolverle la alegría a sus simpatizantes con un par de triunfos. Por ahora está en duda si alcanzará el ascenso. Con los nombres sin performance no se ganan campeonatos…

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