Entre tanto dramatismo por el descenso a la B Nacional y su preparación para afrontar este nuevo desafío, un cabezazo de Díaz hizo posible lo que parecía inalcanzable: devolverle la felicidad al barrio de Núñez. En su debut como local, River venció merecidamente a Chacarita, uno de los clubes que contó con más refuerzos para esta temporada y que, de no mediar imponderables, peleará hasta el final por un lugar en la máxima del fútbol nacional.
En cuanto a los jugadores que están bajo la dirección técnica de Matías Almeyda, hay que remarcar que se presentaron la mayor parte de las incorporaciones, las más relevantes. Estuvieron en cancha dos peligrosos atacantes como lo son Fernando Cavenaghi, de poco contacto con la pelota, y Alejandro Domínguez al que sólo le fue esquivo el gol. Dos mediocampistas ex-Godoy Cruz que se conocen de memoria y que dejan la vida en cada pelota como Sánchez y Aguirre. Un defensor central como Alayes, de experiencia en el ascenso a lo que suma juveniles de buen rendimiento como Ocampos y Abecasis.
Las miles de almas que presenciaron el éxito inaugural del nuevo capítulo de la historia riverplatense se fueron contentos por el resultado, pero también por la actitud que mostró tener su equipo. Desde el inicio lo buscó, si bien encontró la diferencia casi desde el vestuario, fue incisivo, lineal, agresivo y luchó cada balón dividido como el último, condición necesaria en la categoría.
Quién se calzó la 10 de los millonarios dejó en claro el porqué de su retorno a la argentina. Toque corto, justo, preciso. Velocidad, freno cuando requería la situación, inteligencia. Pocos errores, individualidades envidiables e imposible de parar para los funebreros. Por esto y más, el “Chori” fue la figura descollante, demostró toda su jerarquía.
No sucedió lo mismo con el delantero de O’Brien. Aislado, solitario, a veces a contrapié de la jugada pero con esa misma actitud que sus compañeros; de cooperación, de esfuerzo sabiendo que el futuro no se presenta nada fácil. En el Monumental quedó claramente en manifiesto.
A pesar de que los que ejercieron la localía fueron más que su rival, los de Rivoira no se regalaron ni mucho menos. Desde que estuvieron en desventaja fueron con lo que podían, a veces sin claridad pero poniendo en serio peligro la valla de Chichizola en más de una oportunidad.
Juan Manuel Díaz, además de ser el autor material de la diferencia en el marcador (Sánchez puso una asistencia impecable), le tapó un gol cantado a Bastianini sobre la línea del arco cuando recién se acomodaban tras la conquista. Totalmente decisivo.
La conclusión: buen plantel para afrontar este año, con experiencia, con ganas y con un nivel aceptable que se deberá ir puliendo con el correr de los minutos para retornar a la institución al lugar que merece.
El próximo paso será enfrentar a Independiente Rivadavia en Mendoza, el sábado.
Empezó el camino de la resurrección, del renacimiento y con el pie derecho...

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