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domingo, 14 de agosto de 2011

De otra galaxia

(Especial para Noticia Cero)

Para ver un partido de fútbol con todas las letras, con estrellas al por mayor y jugadas de enorme calidad. Para olvidarnos de los benditos penales y disfrutarlo a Messi donde mejor se mueve. Miles de causas podríamos seguir enumerando que dejarían en claro porque tanta gente miró la ida del Real Madrid – Barcelona por la Supercopa Española. Se desprende una conclusión determinante: el rendimiento argentino sigue muy lejos…


La comparación previa, que pone en tela de juicio los años luz de diferencia que nos separan con Europa, a la vez nos remite con irremediable necesidad al pésimo papel realizado en la Copa América por la selección, con muchísimas dudas y ninguna certeza. Con otro signo del derrumbe categórico que sufre nuestra performance y que empezamos a vivir en este lapso negro para el fútbol argentino. Con el ego elevado a su máxima expresión, superando a los rivales de antemano con los nombres como lo pudo hacer Maradona en México ’86 pero con un concepto desconocido en la realidad, donde los resultados te comen las piernas y la estrategia pasó a cumplir una función preponderante.
El fin de semana pasado vivimos la fecha inaugural de un nuevo torneo organizado por la AFA y que reunía a los mejores clubes de nuestro país, sin River descendido a la B Nacional. Lo que surgió no estuvo acorde a lo esperado. Pocos goles, planteos mezquinos y mediocridad pura en la totalidad de los estadios. No es necesario acordarse siquiera del show mediático del “torneo de 40 equipos” lo que aumentaría considerablemente las críticas a una asociación que esconde tanto y muestra poco.
Para no faltarle el respeto al tremendo año argentino, la sub-20 de Perazzo que asomaba como salvadora de la masacre también sufrió las consecuencias de su incapacidad para definir la cuestión. Dos disparos, dos penales, con lo que significa estar a once metros del pase y errar ambos crea un temor insostenible. Un miedo al fracaso que siempre nos desemboca en la misma situación: llanto y pasaje de vuelta.
Por eso y ante la posibilidad de liberarnos de todos los males las miradas se posaron en el match de ida de la Supercopa Española. Real Madrid – Barcelona en el Santiago Bernabeú. Gran propuesta a la que ningún amante del deporte más hermoso del mundo pudo serle esquivo. Casillas, Cristiano, Ozil, Benzema. Messi, Villa, Alexis, Iniesta. Seguir nombrando… ¿para qué?
Por la jerarquía y el material que presentaban los dos. Porque era un encuentro que abría la temporada para los españoles, porque no se iban a regalar nada y lo demostraron podemos decir que fue de otra galaxia. En medio de tanta desilusión argenta,  remedio inmediato. Todos los condimentos: mal arbitraje, gritos por ambos lados, apariciones descomunales y lucidez en cantidad.
Los locales dominaron sin brillar cuando se impusieron en territorio contrario. Con pressing, marca, hostigamiento, veloz recuperación y sometimiento llevaron la zona de elaboración azulgrana a lugares desconocidos, aprovechando la ausencia de Xavi durante ¾ del cotejo. Se desdibujó con el correr del tiempo la prolijidad, eso sí, pero la magia siguió apareciendo en los pies de quién tocase el balón.
Del lado del Madrid Ozil se calzó la 10 para no defraudar, para dar ese salto de madurez que le pedía la afición de la casa blanca. Categoría, templanza y manejo del espacio en el primero cortesía de un Benzema que perdió protagonismo a medida que avanzaba el reloj. Asistencias  destacadas y movilidad a las espaldas de Keita. Reproches pocos, sólo la desaparición en parte de los 90, pero cuando conectó con el balón estuvo fino.
Del lado del Barcelona lo de Villa para un cuadrito. No hay palabras para describir lo que hizo, superlativo queda chico. A un toque, en un segundo y donde absolutamente nadie llega. Con la velocidad, convicción y el talento de un grande. Lo de Messi parecido, clave, ubicándose donde él quiere, impulsando, proponiendo y aprovechando un momento de desconcierto para marcar su gol, cosa que hizo más tarde Xabi Alonso para el contrario. De la misma manera se quiso mostrar la maravilla Alexis Sánchez. Movedizo, intratable, defensivo, atacante, veloz, pero sufriendo las penurias de quién impartía justicia.
La diferencia que tuvieron los de Mou en el trámite la emparejaron los de Pep con la contundencia. Fue un espectáculo, ni más ni menos. Será para no perderse la vuelta el miércoles próximo.
No queda lugar a interrogante. Hay un largo camino por recorrer y para recuperar la confianza, la gloria perdida tendremos que nutrirnos de los que sí hacen la labor como deben. Con responsabilidad y trabajo. Manos a la obra…

martes, 9 de agosto de 2011

Lamela no falló

(Especial para LBD)


Mediante la eficacia desde los once metros de Erik la selección argentina sub-20, a la que no le sobró nada, obtuvo su pase a cuartos. Venció a Egipto 2 a 1 con la extraña actuación del árbitro sueco que cobró tres penales, todos convertidos. Ahora los de Perazzo deberán batirse a duelo con Portugal por un lugar en semifinales.


En Medellín los juveniles argentos mantuvieron la línea de juego que venían mostrando durante el certamen, orientada más a la solidez que a la dinámica, para doblegar a los egipcios después de que el referee europeo Markus Strombergsson le cobrara dos penales dudosos a Luque, el player de Colón.
Pleno dominio nacional marcaba la historia sobre los africanos en este tipo de competencias donde siempre nos habíamos quedado con el triunfo y ésta no fue la excepción.
La etapa inicial contó con pocas chances para los dos lados. La estocada de Lamela en el epílogo, con suspenso porque casi se lo ataja el arquero, dejó tranquilidad y confianza.
El complemento mantuvo la tónica. Fue más de lo mismo. Los nuestros esperando, cediendo terreno y aprovechando el criterio para manejar los contraataques mientras que Egipto buscaba como podía, sin inquietar a Andrada.
Parecía partido liquidado después de que nuevamente Lamela aumentara la ventaja desde el punto penal pero quién impartía justicia hizo de nuevo de las suyas marcando otro pero para el rival. Mohamed Salah se encargó de superar al portero argentino para descontar en el marcador y sembrar la incertidumbre cuando quedaban 20’.
De allí en más se vivió lo más emocionante. Si bien los del norte africano lo podrían haber empatado después del error de Andrada en el cierre los soldados de Perazzo también podrían haberlo culminado antes si hubieran estado más finos en la definición.
Ahora Portugal será el rival que los pibes deberán enfrentar el próximo sábado ya que se ganó el cupo tras doblegar a Guatemala por 1 a 0 con gol de Oliveira, paradójicamente también de penal a los siete minutos.
Falta mejorar en el nivel futbolístico, pero siguiendo con esta convicción seremos un hueso muy duro de roer.

martes, 2 de agosto de 2011

Una igualdad que sirve

(Especial para LBD)


El sub-20 argentino disputó su segundo cotejo en Colombia tras el triunfo ante México y consiguió un empate sin goles ante Inglaterra en un clásico muy parejo por el grupo F. Ahora chocará con Corea del Norte, en la previa el más débil, por lo que la clasificación está “casi” asegurada, de todos modos, a no dormirse…


El Atanasio Girardot de Medellín era nuevamente el estadio donde los pibes nacionales hacían su presentación en este mundial sobre suelo cafetero y, aunque no se lograron los tres puntos como en el debut, surgió una actuación acorde con algunos destellos individuales pero con un esquema sólido en todos sus niveles que impone confianza para lo que viene.
Las oportunidades estuvieron repartidas por ambos lados; lo más peligroso de la primera parte lo tuvimos en los pies de la promesa que juega en Cerro Porteño Juan Iturbe, titular en este encuentro para ser el acompañante de Lamela.
Sin embargo también se mostró muy activo Nicolás Tagliafico porque avanzó y se sumó a posiciones de ataque en varias ocasiones. El portero inglés Butland evitó la conquista del jugador de Banfield cuando corrían 30’ después de un remate tremendo desde el límite del área que tenía destino de gol.
Billy Knott respondió para los europeos clavando un cabezazo en el fondo de la red argentina trece minutos más tarde pero se encontraba en posición adelantada por lo que el juez guatemalteco anuló el festejo.
Para la segunda etapa las cosas continuaron con este ritmo de ida y vuelta. Lo tuvo Pezzella debajo del arco en la más clara sobre el epílogo del match pero también la fortuna estuvo del lado albiceleste ya que Andrada se interpuso para rechazar los balones que se dirigían hacia él por parte de los talentosos británicos.
La sensación que queda es de un conjunto firme, sólido, con pocas fisuras y que sabe hasta dónde puede ir. El deseo es que los resultados se sigan dando pero no hay que dejar de trabajar para mejorar, hay mucha materia prima y se debe seguir exprimiendo de la misma manera.